La crítica fotográfica y otras cuestiones etéreas

La crítica fotográfica

Hace poco tuve la ocasión de tener una amigable y encendida charla con un crítico de arte que según me dijo tenía una galería en la capital de España y me pareció algo muy curioso aunque era algo que ya conocía.
Años atrás tuve relación con galeristas y críticos y la verdad es que siempre me pareció algo bastante curioso a la vez que triste ver cómo su trabajo se centraba en la mera especulación de manera subjetiva. Nunca he podido entender a los que con cierta erudición se dedican a dictar sentencias sobre trabajo ajeno dando su docta opinión menospreciando el trabajo ajeno cuando no coincide con sus preferencias.
La crítica fotográfica profesional como su nombre indica se dedica al mercadeo y como tal, algunos preferimos no pronunciarnos al respecto para no herir sensibilidades…¿pero que pasa con los aficionados?
Aquellos que de alguna manera u otra se han acercado a la fotografía en los últimos tiempos se ven tentados a comentar fotografías de otras personas quizá con buena intención, pero con poca base técnica. Precisamente la técnica es el único aspecto en el que podemos tener un consenso más o menos unánime y siempre “cogido con pinzas”.
Hubo una época en la que tenía como pasatiempo subir a algunos foros fotografías de compañeros bastante conocidos (y normalmente premiadas en concursos aunque no muy vistas) el resultado fue que al 80% les parecían “muy mejorables” o “sigue intentándolo”. En el momento que se desvelaba el origen el hilo desaparecía o se ponían excusas mil para suavizar los comentarios de tal forma que acababan dados la vuelta por completo.

Uno de los mayores errores que se suele cometer al criticar una imagen es tomar como dogma de fe las reglas compositivas, que en mi opinión nunca han debido usarse en fotografía y durante años estuve luchando contra corriente como un proscrito hasta que un gran fotógrafo decidió hablar de ello http://josebruiz.com/blog/nunca-existieron-las-reglas/  Pero a día de hoy todavía hay gente que defiende la regla de los tercios como obligatoria para tener una fotografía “aceptable” y poco favor le hace al mundillo al igual que las “vacas sagradas”.

Si 100 fotógrafos ven una manzana, los 100 harán una foto distinta…es una argumento muy manido y utilizado hasta la saciedad, pero curiosamente es algo que día a día no se recuerda lo suficiente y es algo que debiera estar en las puertas de todas las escuelas de fotografía del planeta. Una crítica debe ajustarse a un criterio, y un criterio basado en algo subjetivo es de carácter personal pero puntualmente puede coincidir con otros fotógrafos.

Las preferencias personales son clave como es lógico y tanto el purismo como la vertiente más creativa han tenido, tienen y tendrán grandes desencuentros a la hora de ver una imagen llegando a denostar grandes obras solamente porque los gustos personales no coinciden con los nuestros.

La crítica fotográfica debe ser personal e intransferible atendiendo a gustos particulares y no debe caerse en el error de confundir técnicas o particularidades de la obra con defectos de la misma que pueden llevar a menospreciar una imagen. Ejemplos de ello son la falta deliberada de foco, ruido o movimiento que lejos de ser errores técnicos, normalmente se utilizan como recurso artístico.

Una fotografía tomada por accidente de una barca no es más que eso…¿pero si la misma fotografía la presentamos tomada por un artista de renombre? ¿aumenta su valor artístico? creo que todos sabemos la respuesta. Las fotografías de un artista de renombre se descubren que están manipuladas…¿se les resta valor una vez desvelada la manipulación? Una obra de arte hay que valorarla por la obra en sí, no por el artista (como hemos dicho valoración personal y fuera de términos económicos)

Un artista de renombre manipula las imágenes, como vemos la señal está cortada en su base.

¿A dónde quiero ir a parar? ¿Cuál es la conclusión de todo ésto?

En primer lugar quiero desmitificar una figura que no sé muy bien dónde ubicarla y que por supuesto nunca hay que tomar en serio, al igual que los críticos cinematográficos ya que normalmente les mueve el tema económico. Si una persona es capaz de ganarse la vida vendiendo humo y es capaz de sacar dinero a los incautos adinerados merece todo mis respetos.

Si eres un aficionado que estás empezando y crees que la imagen tiene poca definición y no cumple la regla de los tercios no te preocupes porque seguramente el autor lo eligió así. Relájate y disfruta.

 

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