Fotografía de paisajes que no existen.

¿Te puedes creer que ésta es una fotografía de un paisaje que no existe?

Crear paisajes en casa es una técnica de lo más creativa.

 

Vale, MATTHEW ALBANESE más que un fotógrafo es un creador de imágenes. Hace ya muchos años que me quité de encima la pesada carga de “fotografiar lo más parecido a realidad” que sinceramente nunca entendí pero siempre respeté.

La vida es corta, y siempre he seguido la senda de aquellos que decían que la mejor fotografía es aquella que imaginamos. Dentro de ésta filosofía tenemos a uno de los fotógrafos de dioramas más conocidos y respetados del ramo.

Lo que ves está realizado con azúcar.

La facilidad con la que nos traslada a mundos y paisajes tan dramáticos es soberbia y más si nos dice que no utiliza ningún tipo de retoque más allá de los niveles y balances de blanco. No es el primero ni el único que crea paisajes de la nada utilizando productos alimenticios u objetos de uso común como es el caso, pero quizás realiza un trabajo más llamativo.

El dramatismo con el que trabaja las imágenes es un esmerado trabajo de iluminación y prespectiva (la gran olvidada últimamente) que dota a las imágenes de personalidad propia. Como vemos, el autor es un ejemplo de que la fotografía no es simplemente desplazarse a fotografiar los mismos ríos, valles y meandros mil veces captados si no que también queda lugar para la imaginación.

Nunca he sido un purista, huyo de los puritarismos y de la visión cerrada de la fotografía que gurús y expertos de barra de bar se empeñan en meternos con calzador.

 

Curtido en la fotografía de producto, adquirió experiencia suficiente para darse cuenta que todo lo que debía ser fotografiado tenía necesariamente que parecerlo (los que se dedican a la fotografía de comida lo saben bien). Pronto le dio la vuelta a ésta afirmación y empezó a buscar materiales para sus paisajes como la piel simulando la hierba, azúcar para el hielo/nieve, ceniza… todo llevado a un realismo detallado hasta la saciedad para luego empezar el verdadero trabajo fotográfico.

Si nos damos cuenta ya metidos en lides fotográficas, vemos que tanto el tratamiento de la profundidad de campo es simple, sencillo y efectivo y casi que nos aseguramos a afirmar que conlleva algunos apilados. La perspectiva como en toda fotografía de miniaturas es un tanto peculiar y trabajada. La perspectiva utilizada es la que hubiéramos tomado si el paisaje fuera real y es éste uno de los puntos clave de su trabajo.

Normalmente cuando se toman imágenes de dioramas se suele hacer o bien primeros planos o unos planos contrapicados nada naturales. Su trabajo nos demuestra que el punto de vista del espectador en cualquier diorama cambia radicalmente tanto la interpretación como el resultado del mismo acentuando más si cabe el dramatismo de éstos paisajes creados por la mano del hombre.

Quizás a más de uno le haga soñar con algunos paisajes que solamente existieron en su imaginación o quizás encontraron de niños, puede que ahora no hay excusa para volver a fotografiarlos.

 

 

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